5 tips para cumplir con tus propósitos de Año Nuevo

Diciembre es un mes muy especial, durante la mayor parte del mes, estamos en constantes celebración. Pasamos más tiempo de lo acostumbrado, reunidos con la gente de nuestro entorno (familia, amigos, compañeros de trabajo…). Nos esforzamos, a través de los regalos, por demostrarle a algunas personas que nos importan. Dedicamos tiempo a evaluar lo que hicimos y dejamos de hacer en el año que está terminando. Y una parte bien importante, es que como resultado de esa evaluación, o simplemente de nuestras ganas, comenzamos a hacer nuestros propósitos para el nuevo año.

La vida útil de nuestra lista

Generalmente, cuando pensamos en las cosas que queremos lograr el año que viene, dejamos volar nuestra imaginación y hacemos una lista larga y jugosa. Nos prometemos a nosotros mismos que la cumpliremos en su totalidad, y ansiamos que llegue el primer día de enero para ponernos manos a la obra.

Cuando se llega el momento, estamos llenos de energía y emoción para cumplirla, y comenzamos a trabajar fuertemente en ella. Sin embargo, cuando se acaban las vacaciones y volvemos a la vida real, comenzamos a notar que tal vez no va a ser tan fácil cumplir con todo lo prometido. Es muy probable, que la primera reacción sea ajustar la lista, o tal vez, quitar algunos puntos. A lo mejor, si somos optimistas, nos prometemos no renunciar y esforzarnos más. Hacemos lo que sea necesario para no darnos por vencidos.

A pesar de tu esfuerzo, puede pasar que unas semanas, o un par de meses después, estás sintiendo que no puedes más. Entonces comienzas a preguntarte, cuál es la verdadera necesidad de cumplir esos objetivos de la lista. Y cuando menos te das cuenta, ya ni siquiera piensas en ellos o en realizar ninguna acción encaminada a cumplirlos.

Si alguna vez te ha pasado esto, no tienes que culparte o sentirte mal. En algún momento de nuestra vida, todos hemos hecho propósitos de Año Nuevo que se han quedado en eso…en propósitos. Muchas veces, la razón para no poder cumplirlos, es que no los planteamos de la forma adecuada. Quizás si hacemos una mejor lista, tendremos un mejor resultado.

Déjame contarte cómo hacerlo de forma que tengas más posibilidades de lograrlo:

1. No hagas listas largas.

Así estés muy emocionado y tengas ganas de cumplir muchas cosas, procura centrarte en lo que realmente deseas o necesitas. Date un momento para reflexionar y establecer prioridades. Haz todo lo posible porque tu lista no tenga más de tres ítems.

2. Establece objetivos realistas.

No es de extrañar, que medio de las celebraciones y la alegría decembrina, nos dejemos llevar por la emoción, y nos planteemos objetivos que en otro momento del año nos parecerían imposibles de cumplir. Cuando hagas tu lista, procura ser lo más realista posible. Si te estableces metas demasiado difíciles de alcanzar, te vas a sentir frustrado, y aumentas las posibilidades de abandonar tu objetivo.

Por ejemplo, no es lo mismo decir: el año entrante me voy a volver un experto en meditación. Que decir: para el año entrante voy a lograr establecer mi práctica diaria de meditación.

3. Piensa en acciones concretas para cumplirlas.

Una vez que tengas claro tu propósito, será necesario pensar en cómo alcanzarlo. No es suficiente con tenerlo en una lista y desearlo con toda el alma, ahora hay que trabajar por ello. Realiza al menos una lista de 3 acciones que puedes cumplir para alcanzar cada uno de tus objetivos. Procura que se trate de acciones realistas, lo más concretas posibles. Incluso incluye los horarios y frecuencias en que las realizarías.

Por ejemplo, para cumplir mi objetivo de la meditación, me puedo proponer algo como: durante los tres primeros meses, voy a meditar por 5 minutos, entre 4 y 5 veces por semana. Pondré una alarma en mi celular para que me recuerde hacerlo.

Imagen de William Iven, tomada de unsplash.com

4. Fija mecanismos y tiempos de evaluación. Recuerda que todo puede ser ajustado.

Lleva un control del cumplimiento de tus acciones. De esa forma podrás ver de tanto en tanto que tan fácil o difícil te está resultando trabajar en lo que quieres. Además, sácate de la cabeza la idea de que los objetivos de la lista son inamovibles. Marca en tu calendario, fechas fijas para evaluar lo que vas logrando con tu lista.

Si es necesario, ajusta tus objetivos o las acciones que te planteaste para lograrlos. Si te das cuenta que puedes mejorar tu propósito, ¡adelante! De igual forma, si notas que algo te está resultando muy difícil, no te de miedo bajar los estándares de alguna de tus metas, es preferible ajustar que abandonar.

Para nuestro ejemplo de la meditación, puedo decidir llevar el control de cumplimiento en un almanaque. Ahí voy marcando los días en que cumplo o no la práctica. Un mes después, evaluó ese registro. Si logre meditar 5 minutos entre 4 y 5 veces por semana, tal vez pueda ajustar la frecuencia que me propuse y subirla a todos los días. Si por el contrario, no estoy pudiendo cumplir con la acción propuesta, quizás pueda bajar la frecuencia a 3 veces por semana. En ambos casos, puedo decidir seguir manteniendo la alarma en mi teléfono para que me recuerde la hora de hacerlo, y también, seguiré marcando los cumplimientos e incumplimiento en un calendario. Un mes después, volveré a evaluar el registro.

5. Ponte fechas límite.

Parte de ser realista y concreto con tus objetivos y las acciones para lograrlos, es decidir también un “hasta cuándo”. Si tienes una fecha límite, será más fácil establecer también las acciones, sus frecuencias y los tiempos de evaluación. Como sugerencia, procura que esas fechas no sean muy lejanas. Es más fácil sentirse motivado a cumplir objetivos a corto y mediano plazo. Cuando nos planteamos objetivos a largo plazo, aumentan las posibilidades de abandonarlos antes de haberlos cumplido. Procura que tus metas estén en un rango entre 1 y 6 meses.

Si llegada la fecha límite te das cuenta que no cumpliste tu objetivo, ¡no pasa nada! Recuerda que siempre existe la posibilidad de ajustar y seguir adelante. Pero, si por el contrario, la evaluación final es positiva, ¡celebra! Date un gran abrazo de felicitación, y ponte manos a la obra en la elaboración de tu nueva lista 🙂

Otro elemento para el éxito

Además de tener en cuenta los puntos de los que te hablé anteriormente, te puede resultar muy útil buscar apoyo. Está más que comprobado, que cuando trabajamos en conjunto se aumenta la posibilidad de cumplimiento de nuestros propósitos.

Puedes pedirle a alguien de tu familia, o a algún amigo, que te apoye con tu lista, o con alguno de sus puntos. Ya sea que hagan las acciones contigo, que te ayuden a llevar el registro o las evaluaciones. No importa si están presentes en todo el proceso o sólo en algunas partes. Cuando tienes compañía, te sientes más motivado y disminuyes de forma radical las posibilidades de abandonar.

Si no hay nadie a tu alrededor para ayudarte, y sientes que va a ser muy difícil hacerlo solo, recuerda que cada vez somos más, las personas que estamos dispuestas a trabajar contigo para ayudarte a ser más saludable y feliz. No estás solo en esto y no tienes por qué estarlo.

Espero que este post te haya hecho dar ganas de comenzar con tu lista de propósitos y acciones para el año que viene. No esperes más ¡manos a la obra!

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