Atendiendo mis emociones (por Zavy Galán)

Comparto mi experiencia, con la finalidad de que si te sientes identificado con ella, sepas que no está solo, que todo tiene solución y sobre todo que no eres la única persona que está pasando por esto.

Durante mucho tiempo escuchaba o leía: “identifica tus emociones”, “las enfermedades físicas son reflejo de tus emociones”, “el intestino es nuestro segundo cerebro, en el recaen las emociones”.

En mi adolescencia y mientras estudiaba la carrera me sentía tranquila con mis hábitos alimenticios, pues según yo, el incluir alguna fruta o verdura en mi alimentación era sinónimo de balanceado y saludable.  Sin embargo, mi alimentación incluía mucho producto procesado, de origen animal, desorden en horarios, alcohol, poca o nula actividad física y poco consumo de líquidos. Simplemente, comía sin atender a los efectos que me producían ciertos alimentos.

Comencé a sentir dolores, pero no les prestaba atención, solo los sentía. Tomaba algún medicamento para que pasara el dolor o la incomodidad, presionaba donde me dolía, o dormía boca abajo para evitar la incomodidad. Pero llegó un punto en el que era exagerado el dolor, la incomodidad, los sangrados, el mal humor constante, la poca energía y la depresión. En ese momento, los medicamentos no hacían que cesara, así que sencillamente, me adapté a esos síntomas. Podría decir que me hice amiga de ellos.

Hasta que fue imposible seguir viviendo así, y decidí visitar un especialista. Me diagnosticaron intolerancia a la lactosa e intestino irritable. Por orden médica, dejé de consumir cualquier producto lácteo y sus derivados.  A partir de ese momento, fui tomando conciencia de lo que me provocaba las molestias, analizando que reacciones tenía en mi cuerpo con cada alimento que comía.

En paralelo, inicié mi búsqueda de alternativas para auto sanarme. Ahora, después de mucho leer e informarme, lo entiendo y lo atiendo. Después de todo lo que he pasado, analizo y compruebo que las emociones sí están directamente ligadas a esos síntomas. Los momentos de presión, de estrés laboral, familiar, de pareja y de mi entorno general eran condición favorable para desatar esa cadena de malestares. Claro, aunado a la mala alimentación.

Empecé una sinergia de restauración: emocional y alimenticia. Tomé terapias que me ayudaron a sanar y entender mis emociones, a la par que seguía una alimentación limpia, basada en plantas. Eso me ha llevado a una vida plena y consciente. Al atender mis emociones, mi perspectiva del mundo ha cambiado, mis relaciones personales y familiares se han vuelto cordiales y de respeto. Ahora entiendo la frase que dice: “si quieres que el mundo cambie, empieza por ti”. Así que apliqué los cambios en mí y sin buscarlo ni esperarlo mi entorno se transformó.

Soy consciente que esto aún no termina, pues es un camino largo y difícil, que exige constancia y disciplina. No puedo negar que en ocasiones me desespero, y en lugar de avanzar retrocedo. Sin embargo, se que es parte del proceso de cambio. He aprendido a amarme y respetarme en cuerpo y espíritu, y me genera una gran satisfacción ver los resultados. Lo mejor de todo, es que se trata de cambios producidos por el amor, todo lo que hago, lo hago por amor a mí y a los que me rodean. Me regalo respeto y paciencia a mí misma, pues estoy consciente de que esta vida es un cúmulo de momentos, ¿de que mejor manera se pueden vivir? Plena, consciente y saludable.


Zavy Galán Arquitecta de profesión y amante de la vida saludable, del amor y del respeto por los seres que me rodean.

 

1 comentario en “Atendiendo mis emociones (por Zavy Galán)”

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