Eso de aprender a querernos

Trabajar el amor propio, aprender a quererse y respetarse y actuar en consecuencia con esos sentimientos, es un trabajo de todos los días. Y estoy segura, que si alguna vez has sentido que hay algo de ti que no te gusta, sabes exactamente de qué te estoy hablando.

Yo trabajo todos los días en no sentirme incómoda en mi cuerpo, en aceptar lo que veo frente al espejo, en querer mis piernas anchas y llenas de celulitis. Cada día, me paro frente al espejo y tengo una visión distinta. Unos días detesto (sí, así de fuerte es la sensación) lo que veo, otros en cambio, siento que no está tan mal, y que puedo vivir con eso.

A pesar de esa “dramática” ambigüedad, hay una buena noticia. El proceso es acumulativo. Eso quiere decir, que entre más me miro al espejo, más me acostumbro a lo que veo. Y de forma cada vez más frecuente, comienza también a gustarme.

La mala noticia

Tengo que decir que no todo es color de rosa. Ese proceso acumulativo puede llegar a ser muy delicado, y puede pasar, que un simple y aparentemente insignificante cambio, echen abajo todo lo que por fin había logrado creerme y comenzaba a sentir. El cambio puede ser cualquier cosa, pero generalmente se trata de tener que enfrentarme a situaciones que me asustan. Por ejemplo, una ida a la piscina o a la playa. Lo que para muchos suena a diversión, para mi es sufrimiento. Tendré que enfrentarme a mi cuerpo en un traje de baño…bueno, eso no es tan diferente a lo que hago todos los días frente al espejo. El asunto es que también lo van a ver los demás.

Con esa suposición, mi cabeza comienza a maquinar de inmediato. Comienzo a pensar en todo lo que van a decir. Y claro, no se me ocurre que nadie vaya a decir nada bueno, siempre van a hablar muy mal. Me van a ver como yo me veo, van a pensar lo que yo pienso, me van a juzgar como yo me juzgo. En ese momento, no se me ocurre pensar que si una amiga estuviera en esa situación, la animaría diciéndole lo hermosa que se ve y lo valiente que es. No, en ese momento, soy mi peor juez, uno cruel y despiadado.

Resulta triste pensar, que no soy capaz de darme el cariño que le entrego a los demás. Y más triste aún, es notar que lo que daña el proceso acumulativo de auto-aceptación, son las fantasías de mi imaginación. Se trata de algo que ni siquiera existe, pero yo me encargo de darle el poder necesario para dañarme y para maltratarme.

Foto de Armando Ascorve Morales, tomada de unsplash.com

La estrategia

Te habrás de imaginar, que todas estas reflexiones las tengo cuando estoy tranquila, mientras pienso en lo maravilloso que puede llegar a ser quererme incondicionalmente, mientras no me siento enfrentada a ninguna situación de “riesgo”. Porque cuando tengo que mirarme al espejo, probarme una prenda de ropa que me gustaría comprar, ir a una reunión con amigos que no veo hace mucho…se prenden las alertas de las emociones y automáticamente, me convierto en alguien muy parecido a mi peor enemigo. ¡Qué triste! Pero seguro que a ti también te ha pasado.

Por eso, te propongo que aprovechemos estos momentos de lucidez, para comenzar a tomar acciones que ayuden a sobrellevar los días en que no nos gustamos. Soy perfectamente consciente que esos días no tan buenos van a seguir estando ahí. Pero es que como tantas veces he dicho, no se trata de que las cosas malas dejen de pasar, se trata de como elegimos enfrentarlas.

Mi decisión, es hacer de mis días “fuertes”, una oportunidad para entrenarme y lograr que mi amor por mi sea cada vez más y más grande y profundo. Así, tal vez, cuando se presente uno de esos momentos de “dura debilidad”, asome alguna luz que me ayude a neutralizar el sentimiento, o quizás, pueda volver más pronto al punto en que dejo de ser mi peor enemiga.

Imagen de Alexandros Binopoulos, tomada de unsplash.com

Para ese entrenamiento, que debe hacerse a diario y sin falta, tengo cinco herramientas claves. Son mis favoritas y me han ayudado más que mucho a aceptarme y respetarme como soy.

1.       Enfrenta al espejo y vuélvelo tu amigo

El ejercicio es mirarte al espejo todos los días, desnuda o en ropa interior y describir lo que ves. Asegúrate de cubrirlo todo, lo buen y lo malo, lo que no te gusta, pero sobre todo, lo que te gusta y te hace especial. Puede ser que al principio, veas unas piernas gordas y llenas de marcas, pero tal vez, después de unos días (o quizás semanas o meses), se convertirán en unas piernas fuertes y capaces.

2.       Presta mucha atención a tu lenguaje

Este es todo un ejercicio de mindfulness, de estar completamente presentes cuando hablamos. Estamos tan acostumbrados a maltratarnos verbalmente, que ya ni lo notamos. Procura estar más atento cuando hablas de ti, y si te descubres tratándote mal, corrígelo. Inmediatamente, regálate un cumplido. Es importante que te entrenes en tratarte bonito y hablar bien de ti contigo mismo. Acostúmbrate a tratarte como alguien a quien realmente quieres y valoras, no como a alguien a quien no soportas.

3.       Busca un apoyo que te contenga

Puede ser una persona o un grupo. Asegúrate de conectar con gente que de tanto en tanto, te recuerde lo maravilloso y hermoso que eres. Y sobre todo, asegúrate de acudir a ellos en tus días de debilidad. Así no creas una sola palabra de lo que te estén diciendo, tu inconsciente agradecerá que estén ahí. (Gracias por estar ahí mis bonitas veggies).

4.       Rodéate de imágenes y frases que te motiven y te hagan sentir bien

Tal vez esto suene a cliché, pero la verdad es que funciona. Cuando veas una frase o una imagen de esas que te llegan al corazón, que cada vez que la lees sientes que tienes un momento de iluminación, ¡No la dejes ir! Cópiala y ponla en lugar visible. De tanto verla, tu cerebro comenzará a absorberla y se irá incorporando en tu sentir. Te aseguro que vas a terminar creyéndotelo.

5.       Medita

La meditación te ayuda a conectarte contigo mismo, con tu esencia. Gracias a la meditación, serás capaz de verte más allá del cuerpo físico. Comenzarás a entender lo maravilloso y único que eres. Y lo más importante, entenderás, que para relacionarte con los demás, lo que importa es lo que realmente eres, no el “empaque” en que transportas tu brillo. Además, sabrás de sobra, que entre más logres brillas por dentro, con más facilidad se reflejará ese brillo hacia afuera.

Espero que esto que te estoy compartiendo te ayude, y por supuesto, si quieres compartirnos esas herramientas que te han ayudado, somos todo oídos. Seguro que nos van a ayudar muchísimo en este proceso.

7 comentarios en “Eso de aprender a querernos

  1. Ohhh! Me ha encantado! Sabes que? Yo cuando más me quieren hundir y pisar más fuerte me hago! Y esta tarde estaba haciéndome una sesión de fotos y con mis 78 kilos y mi talla 44 me sentía PRECIOSA! Por dentro y por fuera, tus consejos son de 10! Gracias por compartir!

  2. Es importante vernos bien nosotras mismas, porque así lo reflejaremos al mundo, es como si fuéramos dos personas que unidas son invencibles, tenemos con nuestra mente tener que aceptarnos en todos los aspectos, mejorar lo que no nos guste para ser mejores y aceptarnos como somos, así la vida nos hará mucho más fuertes 🙂

  3. ¡Hola, guapa! Eso de aprender a quererse es todo un reto. Estoy contigo en que cuanto más te familiarizas con tu cuerpo mejor te sientes. Afortunadamente siempre he tenido un estupendo concepto de mi misma y no me preocupan lo que los demás puedan opinar. Por supuesto, que me hablo con cariño y trato de olvidar los días en los que el espejo no me devuelve mi mejor perfil. Me quiero y me acepto como soy. Por cierto, muy buenos consejos, de entre todos ellos me quedo con el de meditar. Un abrazo.

    • Abrazos grandes para tí Rosa. Necesitamos más mujeres como tú en el mundo, de esas que nos enseñen a querernos sin importar lo que digan los demás. Me emociona tu mensaje, y espero que le sirva de inspiración a quienes lo lean. A mí, me ha ayudado un montón 🙂

  4. Comparto 100 por 100 tus palabras y sobre todo en el lenguaje interior, es muy muy importante darnos cuenta de cómo nos hablamos, pues en este caso las palabras no se las lleva el viento, las palabras crean caminos en nuestro cerebro que harán que nuestra comunicación sea así sin que nos demos cuenta.

    • Por eso es tan importante comenzar a hacerlo consciente. Porque aprendimos sin querer y sin darnos cuenta, a tratarnos mal desde pequeños. Lo bueno es que todo se puede arreglar, solo se necesitan ganas, trabajo y paciencia 🙂

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