Fin de año, un buen momento para viajar en el tiempo

Al ser profesora y practicante de la meditación, estoy constantemente insistiendo en la importancia de vivir en el momento presente. Todo el tiempo repito, y me repito, sobre la necesidad de no dejarnos dañar nuestro ahora, por las ansiedades del pasado y del presente. A pesar de eso, tengo que admitir, que las festividades de fin de año son una buena temporada para hacer una excepción.

Evaluar lo que hemos hecho es importante, es parte vital del cumplimiento de nuestros objetivos. De la misma manera, también puede llegar a ser necesario, planear y decidir estrategias para cumplir nuestras metas. Esas dos actividades, nos obligan a mirar hacia el pasado y pensar en el presente. El asunto está en cómo lo hacemos.

Vive tu presente

Antes de comenzar a viajar en el tiempo, reconoce la perfección de tu aquí y tu ahora. Incluso si no estás viviendo la vida que quisieras, estás en donde estás por una razón, porque hay algo que aprender, porque se trata de una lección que es necesario vivir. Nuestro presente es un tiempo perfecto y solo si lo reconocemos así tendremos la seguridad de no afectarnos por lo que nos muestre el pasado, o nos imaginemos para el futuro.

Estar tranquila conmigo misma en mi presente, es el punto de partida necesario para explorar otros momentos sin hacerme daño. Solo así, podré entender las lecciones del pasado y proyectar mejoras para mi futuro. Solo así podré vivir mi realidad, esa que me enseña que nada pasa por casualidad, y que incluso contra mi voluntad, todo pasa como tiene que pasar.

Si te sientes segura en este punto, te invito a que continuemos con el recorrido.

Ir hacia atrás

Evaluar lo que ya pasó no implica volver a vivir nuestro pasado. Tampoco es necesario engancharse con esos momentos que nos despiertan emociones o pensamientos negativos. Se trata de mirar nuestras acciones de la forma más objetiva posible y medir sus resultados. Así podremos saber si conviene continuar haciendo lo mismo, o si se hace necesario hacer ajustes y variaciones.

Se que es más difícil decirlo que hacerlo, pero vale la pena hacer el intento. Por lo general, cuando volvemos a poner nuestra cabeza en algo que nos trae “malos recuerdos”, aparecen también los sentimientos y emociones asociados a esas imágenes. Es entonces cuando tenemos que recordar que eso ya pasó, que no hace parte de nuestro presente. Pero sobre todo, es cuando tenemos que agradecer, porque gracias a ese pasado, estamos donde estamos en nuestro presente.

También hay que tener claro, que las emociones negativas como la culpa, la tristeza, la frustración… no nos definen. Y son tan sólo eso: emociones. Nosotros podemos decidir si les abrimos la puerta de nuevo, las dejamos entrar y acomodarse en nuestra vida, o si las dejamos seguir de largo.

Si por más que intentamos no logramos ver así las cosas, y seguimos enganchados con esos sentimientos, emociones y sensaciones desagradables, tal vez sea necesario pedir ayuda y evaluar un poco más profundo. No es normal ni saludable, que una acción del pasado determine nuestro presente.

Imagen de LUM3N, tomada de unsplash.com

Mirar hacia adelante

El viaje al futuro está relacionado con la planeación. Cuando miramos hacia adelante en el tiempo, estamos dando respuesta a preguntas como ¿qué queremos hacer y cómo lo queremos hacer? Lo que tenemos que cuidar, son las malas emociones que pueden asociarse a la anticipación.

Muchas veces, cuando pensamos en el futuro y en lo que queremos lograr en él, despertamos oscuros demonios que nos dicen que no somos capaces, que eso ya lo intentamos y no funcionó, que no lo vamos a lograr… Sin siquiera intentarlo, comenzamos a maltratarlos con pensamientos negativos hacia nosotros mismos. Y terminamos ansiosos anticipando el fracaso de algo que no ha pasado.

Para evitar eso tenemos dos opciones. La primera, es planear un futuro concreto, con metas alcanzables y acciones reales (si quieres saber cómo hacerlo de forma efectiva puedes dar click aquí). La segunda, es sumergirte en algo que te guste mucho, por ejemplo, planear unas vacaciones, o el día que te vas a encontrar con alguien que te llena el corazón. Por supuesto, esos planes también deben estar enmarcados dentro del realismo. Es la única manera de reducir, y quizás evitar, la frustración y la culpa por las metas no cumplidas.

¿Y cuándo no es fin de año?

Procura no andar haciendo estos viajes con tanta frecuencia. Está bien que de tanto en tanto evalúes tus objetivos y las acciones para lograrlo, pero ten presente que eso es diferente a darte un clavado en tu vida de forma más amplia.

Mientras tanto, sigue aprendiendo a vivir en el presente, a honrar tu aquí y tu ahora, a disfrutar tu vida tal cual es. La decisión de tu felicidad está en tus manos.

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