Hablemos de los probióticos

Probióticos. Seguramente habrás escuchado esta palabra en algún lado, pero todavía no te queda muy claro qué son, para qué sirven o dónde se consiguen. Voy a hacer mi mejor esfuerzo por explicártelo.

¿Qué son?

Los probióticos no son otra cosa que bichitos que forman parte de nuestro organismo. Resulta que por dentro, tenemos un montón de habitantes diminutos. Están alojados en nuestro intestino y se encargan de ayudarnos a cumplir exitosamente con nuestras funciones vitales. Esos microorganismos son nuestra microbiota. También los llaman a veces Flora Intestinal. Su función más conocida es la de hacer parte de nuestro sistema inmune.

Gracias a que recientemente se ha despertado el interés de los investigadores, cada vez son más los descubrimientos, que muestran su necesaria participación en muchas áreas de nuestro bienestar[1]. A estos bichitos se les atribuyen el correcto (o incorrecto) funcionamiento de nuestras funciones digestivas y respiratorias, de algunas producciones hormonales e incluso, de nuestro estado de ánimo, entre otras varias cosas.

Según esa información, tanto si queremos estar sanos, como si queremos estar de buenas pulgas, necesitamos tener una flora intestinal bien poblada y equilibrada. Lo de equilibrada, es porque dentro de esa millonaria población que habita en nuestros intestinos y que son principalmente bacterias, hay una gran diversidad. Cada «tipo» tiene a su cargo funciones específicas. Algunos están encargados del funcionamiento digestivo, otras del respiratorio, otras del hormonal…

Los buenos y los malos

Entre los diferentes tipos de probióticos existen las que pueden llamarse bacterias buenas y otras bacterias malas. Que las malas estén ahí es necesario para lograr un equilibrio, lo que no es ni necesario, ni conveniente, es que haya un desequilibrio y predominen las malas, porque entonces se pueden producir molestias y enfermedades.

Para mantener un equilibrio adecuado, necesitas aliarte con los que son llamados «buenos hábitos». Así como lo escuchas, los hábitos de vida saludables son fundamentales para mantener contentos a nuestros inquilinos intestinales. La actividad física regular, la alimentación sin químicos, el descanso adecuado, el manejo de las emociones, todas esas son actitudes necesarias para que tanto ellos como nosotros vivamos en armonía. Cuando se tienen hábitos «no tan saludables», se logran matar grandes poblaciones de bacterias buenas, produciéndose un desbalance en la flora intestinal. El estrés, los alimentos procesados y refinados, el excesivo consumo de azúcar, el sedentarismo…, todas esas son actitudes que provocan guerras innecesarias entre nuestros escuadrones buenos y malos.

Eso sí, que no se te olvide que lo de los buenos hábitos no es lo mismo para todo el mundo. No se trata de hacer un check list e irle poniendo chulitos. La idea es que que encuentres esas acciones que te generan bienestar. Eso se va a ver reflejado en tu salud, y por supuesto, los bichitos de tu microbiota te lo van a agradecer 🙂

Los antibióticos

Otro elemento que es realmente mortal para las bacterias buenas es el consumo de antibióticos. Se supone que nos los recetan para acabar con cualquier bicho que quiera hacernos daño. El problema, es que no saben distinguir entre los buenos y los malos. Así que, cumpliendo la función para la que fueron diseñados, simplemente arrasan con todo lo que se encuentran a su paso.

Ahora que lo sabes, piénsalo dos veces la próxima vez que quieras consumir antibióticos para parar un simple resfriado. Guárdalos para cuando sea absolutamente necesario. De lo contrario, no solo estarás generando un cementerio innecesario en tus intestinos, sino que además, estarás entrando en un círculo vicioso. Si no hay equilibrio en tu flora intestinal, no tienes un buen sistema inmune, si no hay un buen sistema inmune, es muy probable que agarres enfermedades fácilmente. Y si para esas enfermedades sigues tomando antibióticos y no alimentando bien a tus bichitos, no vas a poder recuperarte y vas a estar siempre dando vueltas sin llegar a ninguna mejoría.

 

Imagen de Tanalee Youngblood. Tomada de unsplah.com

¿Cuál es la diferencia entre probióticos y prebióticos?

Estoy segura que si te pica la espinita y quieres saber más sobre este tema, te van a aparecer estas dos palabras. Así que vamos a diferenciarlas. Los probióticos son los bichitos mismos, que queremos en cantidades buenas colonizando nuestros intestinos. Esos mismos de los que hemos estado hablando todo este rato. Por su parte, los prebióticos son el alimento de esos bichitos.

Los prebióticos los encuentras en los alimentos vivos y reales. Principalmente en los que son altos en fibra, como las frutas y las verduras. Así de simple, si aumentas tu consumo de frutas y verduras, especialmente las de hoja verde, estás aumentando las posibilidades de tener bien alimentado y contento a tu zoológico interno.

¿Dónde conseguir probióticos?

En cuanto a los probióticos, hay varias posibilidades. Una de ellas, es comprar cápsulas en la farmacia. Si haces eso, es necesario que te informes sobre las mejores cepas, las que más te convienen o necesitas. También debes estar seguro que son un buen cultivo y en cantidades adecuadas.

Últimamente, hay mucha información alarmante y contradictoria sobre esto. Que si no consumes las cepas adecuadas te puede hacer daño, que solo puedes comprar tales o cuales cantidades y calidades…ya sabes cómo es el asunto de la información en este mundo saludable. A veces es más lo que desinforma.

Te digo que no entres en pánico, que no es tan grave. Si eres una persona completamente sana y solo quieres reforzar tu flora intestinal no debería hacerte daño el consumo moderado de ninguna cepa. Pero, si tienes alguna enfermedad o desbalance en tu salud, es mejor que consultes a un especialista. Y si quieres saltarte esta parte y no pasar por la farmacia, la siguiente parte de este texto te va a ser de mucha utilidad 😉

Bebidas y alimentos fermentados

Otra forma es a través de los alimentos fermentados (no te pierdas este texto, lo escribe una verdadera experta). Frutas, verduras y lácteos fermentados, preferiblemente hechos en casa, pueden proveerte todo lo que necesitas.

Con esto de que lo saludable está de moda, cada vez es más fácil conseguir estos alimentos y bebidas en algunas tiendas. Ya no es del todo raro encontrar, por ejemplo, kombucha o chucrut en alguna estantería de un supermercado. Sin embargo, es mejor revisarle los ingredientes, porque pueden traer algún tipo de químico o azúcar añadido que nos dañaría toda la fiesta. Con los probióticos, como con todo en esto de la alimentación que llamamos saludable, lo mejor es asegurarse uno mismo del origen y procesamiento de los fermentados.

Bebidas como el kombucha, el kvass, el rejuvelac, o nuestros más criollos guarapo y tepache, no son otra cosa que una riquísima fuente de probióticos. Siempre y cuando no tengan azúcar añadida después de su proceso de fermentación. Es cierto que el azúcar es necesario para lograr la fermentación. De ahí se alimentan los bichitos para crecer y reproducirse. Sin embargo, si se añade más azúcar después de la fermentación, lo único que se hace es acabar con los beneficios que la bebida hubiera podido tener.

En cuanto a los alimentos. Los fermentados más comunes y conocidos son el repollo en forma de chucrut y los pepinillos. Pero no son los únicos, la verdad es que puedes fermentar casi casi cualquier vegetal. 

El vinagre de manzana con la madre

Otra forma de tener probióticos puede ser el vinagre de manzana, pero el que viene sin refinar ni pasteurizar. Ese suele llamarse “vinagre de manzana con la madre”. Cada vez se consigue más fácil en las tiendas naturistas. Se reconoce porque tiene como un polvillo blanco asentado en el fondo de la botella. Es precisamente ahí, en ese depósito, donde están los probióticos. Si te animas, hasta puedes prepararlo tú mismo, no es un proceso difícil, sólo necesita mucha paciencia. Para consumirlo hay muchas formas. A mi me gusta tomármelo en la mañana, diluyendo una cucharada en mi taza de agua tibia con limón.

Podría seguir hablando y hablando de los probióticos sin parar, me parecen fascinantes. Pero creo que por ahora ya es un buen de información para comenzar a procesar y a poner en práctica. Ya sabes, cualquier duda, sólo tienes que preguntarme.

[1] Varias de las investigaciones más recientes son cuidadosamente señaladas en los libros La digestión es la cuestión (Gut en inglés), escrito por Giulia Enders y Alimenta tu cerebro de David Perlmutter

22 comentarios en “Hablemos de los probióticos”

  1. Cuanto desconocimiento hay sobre este tema… gracias por tratarlo con tanta claridad. ¡¡Qué importante es la conexión intestinos-equilibrio emocional!!
    Un intestino con una flora en buenas condiciones es un seguro para tener tus emociones equilibradas. En mi consulta siempre recomiendo el uso de probioticos naturales, cuidar la alimentación y el sueño.
    Un post excelente, gracias

    • Así es, no podemos desligar nuestro cuerpo físico de nuestro cuerpo emocional. Somos un todo interconectado, y como tal nos conviene cuidarnos. Afortunadamente, cada vez tenemos más estudios que nos confirman la importancia de nuestra salud intestinal en esa conexión y en nuestro bienestar en general.

  2. Muchas gracias por la información , me parece súper interesante. Muchas veces por desconocimiento y no informarnos bien, tomamos cosas por tomar y pasa lo que pasa.

    • Así es Angie. Me gusta pensar que una de las bases del bienestar es estar informados. Así podemos hacer mejores elecciones para la vida.

    • Me parece muy importante lo que dices. Me gusta pensar que una de las bases del bienestar es la información. Por eso hago lo que está a mi alcance para difundirla. Creo que cuando estamos bien informados somos capaces de tomar mejores elecciones de vida 🙂

  3. Me viene genial este post. Tengo que darle probióticos a mi peque durante 3 semanas. Me recetó uno concreto la pediatra de digestivo y me explico que le tenía que dar ese concretamente. Ahora ya se un poquito mas gracias a ti.

    • Me encanta cuando los médicos recetan probióticos antes que medicinas. Es una manera genial de darle la oportunidad al cuerpo de balancearse y responder solito. Espero que a tu hija le vengan muy bien

  4. ¡Hola, Ana!
    Te confieso que a mí también me fascina la microbiota y todos los beneficios que podemos obtener si la mantenemos sana y equilibrada. Mi experiencia con los probioticos ha sido muy buena, los he tomado sobre todo con la lactancia. Me los recomendó la matrona cuando empezamos y fue un gran decisión porque mi flora bacteriana no se vio alterada y me libré de sufrir una mastitis, por ejemplo. Por otro lado, me encantan los productos fermentados y cuando tengo tiempo los preparo yo misma. El vinagre de manzana no lo he hecho nunca pero es cuestión de ponerse. Te felicito por el post, no se puede explicar mejor. Un abrazo.

    • Qué bueno que te gustó el post. Y sí, hacer los fermentados en casa es súper fácil y lleno de beneficios. Nuestro cuerpo los recibe muy bien y lo agradece 🙂

  5. Soy una total ignorante de los probióticos y los prebióticos, por eso este post me ha parecido tan fascinante. Se acaba de abrir un mundo ante mis ojos. Gracias 🙂

  6. Hola buenas tardes! queria consultarte si el Chucrut casero ( repollo hervido en vinagre) sirve como alimento rico en probioticos… o el vinagre mata los probioticos??

    Gracias!

    • Hola Sandra,

      Los fermentados hechos con vinagre no son ricos en probióticos. Puedes intentar con chucrut casero crudo, sin hervirlo y sin ponerle vinagre. Si te interesa saber cómo prepararlo, mándame un mensaje y yo te puedo compartir algunas recetas 🙂

  7. Hola Ana Saludable, acabo de leer que el vinagre de manzana no pausterizado y además orgánico es considerado un probiótico, pero como es que no se puede usar para fermetar la col o repollo en vez de la sal que lleva el chucrut ?
    Muchas gracias anticipadas por tu calificada respuesta.

    • Hola Salvador, los bichitos se mueren si usas vinagre comercial porque ese, por lo general, ha sido pasteurizado, osea que ya no tiene probióticos. Si usas un vinagre sin filtrar ni pasteurizar, es posible que logres fermentar el repollo, o cualquier otro vegetal. Aunque, por lo general, las recetas tradicionales que tienen vinagre, lo usan como un conservante, no necesariamente como un medio para fermentar.

      De todas maneras, que no se te olvide que la fermentación depende mucho del ambiente en el que se hace. Factores como temperatura, proveniencia de los ingredientes, calidad del aire y otras varias cosas influyen en el resultado. Yo te invitaría a experimentar. Quizás así puedas encontrar de forma más segura la respuesta que estás buscando 🙂

  8. Hola Ana, gracias por este artículo tan interesante ahora que estoy entrando al mundo de los probioticos. En la tienda donde los compré me recomendaron que empiece con el de 120 billones por 15 días y de ahí puedo ya ir reduciendo la cantidad. Tú crees que eso está bien?
    También quisiera saber si es contraproducente tomar los probioticos y al mismo tiempo el vinagre de manzana. Voy a buscar el que aconsejas porque pienso que el que estoy tomando no es orgánico es procesado ( o sea el que venden en el supermercado para las ensaladas) o piensas que está bien.
    Disculpa tantas preguntas y nuevamente gracias, me encanto tu artículo.

    • Hola Carolina, me alegra mucho que te haya gustado el texto. Respecto al vinagre, el que es filtrado y pasteurizado, no tiene bichitos, así que ese no sirve de mucho como fuente de probióticos. En cuanto a si consumir probióticos de varias fuentes a la vez, hasta donde sé, no tiene ningún problema. Piensa por ejemplo en cuando consumimos diferentes alimentos o bebidas fermentadas. La verdad es que, por lo general, ni siquiera pensamos que estamos dándole a nuestro organismo un montón de cepas diferentes… Eso sí, que no se nos olvide que todos somos diferentes, y en esa medida, cada quien recibe y procesa las cosas de una forma distinta. La forma y la cantidad en que se consumen termina siendo un asunto muy personal y puede variar con el tiempo, a medida que van cambiando nuestras circunstancias, necesidades, hábitos, etc. Si te estás adentrando en el mundo de los probióticos, mi recomendación es que pruebes y experimentes. Trata de descubrir cuáles te gustan más, cuáles te sientan mejor, que tanto los toleras… Por supuesto, todo esto cambia si tienes algún padecimiento médico y te los prescriban clínicamente, pero esa sería otra historia.

Deja un comentario

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies