Perder el tiempo. La otra cara del concepto

En otra entrada de este blog, hablamos sobre el concepto de “perder el tiempo”. Nos referimos a la sensación que tenemos cuando nos quedamos quietos o no hacemos nada. Si aún no has leído ese texto, te invito a que lo hagas. De esa manera, lo que te voy a compartir aquí tendrá mucho más sentido.

Esta vez, quiero invitarte a reflexionar un poco sobre otra variable que, algunas veces usamos, cuando hablamos de “perder el tiempo”. Me refiero a esos momentos en que las cosas no salieron como esperábamos y sentimos que perdimos el tiempo.

¿El fracaso es una pérdida de tiempo?

Aquí la cosa se pone interesante. Por lo general, sentimos que perdemos el tiempo en una situación con malos resultados. Llegamos a pensar que pudimos haber invertido nuestras ganas, esfuerzo y energía en algo con un mejor final. En esa medida, el tiempo, ganas y energía que empleamos en el “fracaso” fue perdido.

Quizás yo soy demasiado optimista en la vida, pero creo que toda, absolutamente toda situación tiene un lado amable. O si queremos ponerlo en términos de ganar y perder, se puede decir que en todo siempre hay una ganancia. Incluso si no lo parece.

Es probable que esa ganancia no sea la que esperamos, pero no por eso deja de existir. A veces, sencillamente, no la vemos. Nos dejamos cegar por la frustración, el enojo y las malas sensaciones y nos negamos a nosotros mismos la oportunidad de verle el lado bueno a las cosas.

Se perfectamente que no es algo fácil de hacer. Lo he vivido más de una vez con situaciones que me han dolido hasta el alma. Sin embargo, al final, después de superar el dolor, logro encontrar esa “ganancia”. Que no es otra cosa que una enseñanza que la vida me quería entregar.

Perder el tiempo. La otra cara del concepto
Imagen de Curtis Macnewton, tomada de Unsplash.com

Reconocer y honrar TODAS las situaciones en nuestra vida

Sin importar si es “bueno” o “malo”, todo lo que nos pasa está o estuvo ahí por alguna razón. Todas las situaciones que he vivido me trajeron y me dejaron algo. Gracias a todas ellas soy quien soy y no alguien diferente. Mis experiencias anteriores, aunque hayan sido dolorosas, me dejaron invaluables enseñanzas que me ayudaron a forjar al ser humano que soy en la actualidad.

Pongamos un ejemplo. Puede pasar, que exista alguien que se encontró en una relación de pareja donde no la trataban bien, tenía inestabilidad emocional y no se sentía valorada. Después de algún tiempo, en medio de mucho sufrimiento y con mucha dificultad la relación se terminó. Al principio no fue fácil. Se hizo necesario aprender a confiar de nuevo, revalorarse como persona, conectar otra vez con la identidad. Incluso, se necesito algo de terapia para superarlo. Sin embargo, ahora, es una persona que tiene un autoestima muy fuerte, que respeta a los demás y se hace respetar como ser humano, y que no se permitirá maltratarse o ser maltratada.

¿Podríamos decir que su relación anterior fue una pérdida de tiempo?, ¿podríamos decir que el tiempo que pasó en “recuperación” después de que la relación terminó fue una pérdida de tiempo? Yo no estaría tan segura. Por el contrario, diría que después de superar el dolor, la sensación adecuada debe ser el agradecimiento. Gracias a todo lo que vivió, hoy es alguien con una visión de si misma y de los demás que no habría logrado tener de otra manera.

Estoy segura que como este ejemplo, habrá otras muchas historias de malos momentos que nos trajeron enseñanzas. Rechazos, maltratos, frustraciones, negaciones…y otras tantas emociones negativas que después de que sanaron, pudimos convertir en fortalezas.

De nosotros depende

Todos pasamos por momentos difíciles. Por eso no debemos olvidar que en todo lo que tiene que ver con nuestro bienestar, es nuestra elección la forma en que asumimos nuestra vida. Decidir si perdimos o no el tiempo es un asunto muy personal. Además, requiere de una acción que, al menos a la mayoría de las personas, nos cuesta mucho trabajo: dejar ir.

Para encontrar la enseñanza en medio de cualquier situación, es importante que se vayan las cosas que nos molestan. Solo así podremos tener la claridad emocional necesaria para ver el sol brillar a pesar de las tinieblas.

Con esto no estoy diciendo que tenemos que andar por la vida sonriendo y viendo todo de colores bonitos y lleno de corazones (aunque eso sería genial). Lo que pretendo decirte, es que no hay que quedarse enredados en los pensamientos o emociones que no nos hacen bien. Si permitimos eso, aparte de que mantendremos nuestra energía vibracional por el suelo, tendremos una constante sensación de que estamos o estuvimos perdiendo el tiempo. Seremos incapaces de ver que el tiempo y los momentos vividos en esas situaciones que no resultaron como nos hubieran gustado, también son parte de quienes somos ahora.

2 comentarios en “Perder el tiempo. La otra cara del concepto”

  1. Qué linda publicación! Cierto que requiere mucha sabiduría poder decir estas cosas. Y lo dices de una manera fresca, única, porque viene de tu corazón. Gracias Ana.

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