Saber Vs. Sentir

Saber es diferente a sentir. La mayoría de las veces solemos saber qué es lo mejor, lo que más nos conviene, lo que más nos gusta, lo que queremos hacer…pero no nos digamos mentiras, saberlo no nos sirve de nada. Incluso si tenemos todo muy claro, nos cuesta trabajo hacer. A pesar de tener todo muy bien acomodado en nuestra mente, podemos durar horas enteras divagando sobre qué hacer o cómo hacer algo. La razón suele ser simplemente “no me suena”, “es que no sé”, “no me parece”.

Así vamos por la vida. Pensando que nuestra toma de decisiones conscientes e inconscientes están muy relacionadas con nuestro saber y nuestra racionalidad. Sin darnos cuenta, y a veces sin querer admitir que lo que realmente importa es el “sentir”.

En la práctica

Lo veo a diario en mi trabajo con mis clientes. Llegan a su primera sesión teniendo toda la lección aprendida, saben exactamente qué es lo que tienen que hacer para ser más saludables. Han leído una gran cantidad de información al respecto y tienen su cabeza llena de conocimientos. ¿Entonces?, ¿por qué no los aplican?, ¿por qué siguen sintiendo que necesitan ayuda en su proceso?

Para mí la respuesta es simple. Eso pasa, porque todavía no sienten que de verdad quieren hacerlo. Aunque suene ilógico, la razón necesita ser convencida para que actúe. La única que es capaz de hacer eso es la pasión, el sentimiento.

Me ha pasado, más de una vez, que he tenido planes muy bien pensados, diseñados y estructurados para asegurarme el éxito en un proyecto. Pero resulta, que a la hora de ejecutarlos no pasa nada. Las cosas se hacen como se supone que se tienen que hacer y el famoso éxito tan esperado nunca llega. Una y otra vez reviso todo lo acordado, ajusto, reordeno, modifico…nada…

De pronto, de la nada, aparece algo que me golpea fuerte. Algunas veces se siente como si me dieran un sacudón, otras como si algo me cayera en la cabeza, quizás es como si un bombillito alumbrara encima mío. Las formas son muchas (a veces dolorosas), pero siempre llegan al mismo punto: a todo ese plan, a toda estructura, a toda esa planeación le faltaba “sentir”.

No te puedo decir exactamente que es lo que le faltaba, tampoco te puedo decir, cómo o cuándo llega esa “respuesta”. Simplemente se siente. Así, sin esperarlo y sin que te des cuenta sientes que una puerta se abre y que todo es posible. ¡Se hace la luz!

Bombilla encendida entre las ramas de un árbol
Imagen de Sagar-Chaudhra. Tomada de unsplash.com

La dificultad

Sí ya se, este es quizás el post más absurdo y abstracto que haya escrito. Así pasa cuando decidimos darle por un momento descanso a la cabeza. No siempre es fácil tratar de poner en palabras lo que está fuera de la razón.

Igual pasa con las decisiones que tomamos en nuestra vida. Nos esforzamos mucho por hacerlas funcionar. Llegamos a verlas como imposibles y muy enredadas. Es sólo hasta que nos damos la oportunidad de parar, sentir y confiar, que todo se pone más claro y pareciera que comienza a fluir.

Con esto no quiero decir que tenemos que dejar de esforzarnos y trabajar por nuestros objetivos. Todo lo contrario. De lo que se trata, es de ser capaces de confiar en nuestra intuición y trabajar en conexión con ella.

Cuando realmente logramos tener claro lo que queremos, no lo que creemos que más nos conviene, seremos capaces de ejecutar planes de acción más realistas. Entonces, se estará trabajando por objetivos posibles de alcanzar, no por ilusiones imposibles.

Salirse del molde

Puede pasar, que lo que esté haciendo difícil encontrar esa conexión con nuestro sentir, sea la necesidad de cumplir con el “deber ser”. Trazamos nuestro objetivo, pensando en que tenemos que lograr algo que, según nos han enseñado y sabemos, es lo mejor, lo más acertado y lo que más nos conviene. Algunas veces, no nos detenemos a pensar en nuestras diferencias y nuestras particularidades, en esas características que nos hacen únicos y completamente diferentes a los demás.

También puede ser, que eso que se supone que debo alcanzar, esté muy lejos de lo que realmente quiero o necesito. A lo mejor, ese objetivo fue impuesto por alguien más y aunque lo he asumido como mío, en realidad está muy lejos de hacerme feliz. Es importante, atrevernos a pensar más allá de los límites que nos ha enseñado la sociedad en la que vivimos. Quizás es ahí afuera, donde encontremos esa respuesta que nos conecte súbitamente con ese sentir que, la mayoría de las veces, tanta falta nos hace.

Ahora es tu turno, cuéntame si alguna vez te ha pasado, ¿has sentido que después de estar “estancado” por mucho tiempo a pesar de tener el plan perfecto, de pronto conectas con una emoción que hace que súbitamente todo fluya y sea más claro y fácil?

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8 comentarios en “Saber Vs. Sentir

  1. Pues alguna vez sí que lo he vivido. Está claro que las cosas llevan su tiempo, incluso las que deseamos mucho a veces quedan “escondidas” tras miedos o inseguridades. Pero llega el día en que florecen y ya no hay quien pare eso… Me encantó leerte. Un saludo!! 🙂

    • Es muy cierto, a veces nos las arreglamos para, como bien dices, esconder eso que tanto queremos. Creo que hay que agradecer profundamente cuando llega ese día en que podemos ser capaces de sentir tan fuerte que espantamos al miedo que nos asusta 🙂

  2. Toda la verdad. Prepararlo todo, tenerlo bien atado y luego no lo haces y salen esos no se…
    Si que me ha pasado eso de estar estancada y de repente conectas con algo, y todo fluye, así como si nada. Cuando encuentras ese sentimiento que te impulsa a hacerlo, es un lujo, y te hace sentir muy bien. 🙂

    • Es la importancia de la motivación cuando comienzas algo. Sólo si las ganas salen realmente desde adentro, que no de la cabeza y la racionalidad, vas a poder fluir a pesar de las dificultades.

  3. Ana, no te lo vas a creer, pero estoy en ese momento de pararme y sentir. La teoría ya la sabemos al dedillo, e incluso, nos atrevemos a aconsejar a los demás sobre ello, pero cuando es uno quien lo tiene que poner en práctica, la cosa cambia. Hasta que realmente no lo sientes, no ves la puerta abierta.
    Gracias, hoy leerte, me ha resultado de lo mas útil.

    • Me alegra mucho saber que lo que escribí te ha servido. Y muchas felicidades por tener justo ahora la mágica y maravillosa fortuna de estar sintiendo 🙂

  4. Muy alineada contigo. Yo utilizo mucho la palabra resonar porque soy muy visual y a la vez auditiva así que siempre sugiero haz lo que resuene contigo. Efectivamente aunque uno tenga la receta perfecta, el 1, 2, 3 a veces igual no arrancamos porque no resuena conmigo, no va, no lo siento mío. La magia se produce cuando uno sabe, sabe hacer y siente. Te comprendo y no lo considero un post abstracto, tal vez no trata un tema tangible como otros pero siento (ajá) que lo supiste concretar. ¡Gracias por compartirlo!

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