El sano egoismo (Por Laura García Beltrán)

“Cada mañana cuando te despiertes, recuerda que tú eres la persona más importante de tu vida”

– Anónimo – 

El egoísmo siempre ha sido catalogado como negativo. Nadie quiere ser egoísta, nadie te enseña a ser egoísta y desde luego, existen innumerables formas de castigar a los egoístas en una sociedad. Un ejemplo puede ser a las madres. Ellas intentan combinar su identidad pasada con la nueva identidad de madres todo el tiempo. Algunas lo consiguen mejor que otras. Sin embargo, siempre está detrás la sociedad para decirte lo mala madre que eres si decides dejar de dar pecho antes de lo esperado o si decides dejar una tarde a la semana a tu hijo al cuidado de alguien simplemente porque necesitas tiempo para ti.

Personalmente, vengo de una cultura en la que decir que “No” es algo mal visto en general. Te educan para complacer a todos, a todos menos a ti mismo. Por eso crecí, inventado de vez en cuando disculpas de todo tipo para no salir a hacer un plan determinado. O peor aún, agobiada por todos los favores a los que me había comprometido con la familia y los amigos por el simple hecho de ser incapaz de decir que no. Lo importante en aquella época era quedar bien con todo el mundo.

Visto con perspectiva, creo que es el trabajo más agotador y desagradecido que alguien pueda tener. No solamente porque la mayor parte del tiempo acabas haciendo cosas que no quieres, sino porque entras en un círculo vicioso en el cual se alimenta la creencia de que la gente te valora por lo que haces por ellos y no por lo que eres.

Este mecanismo lo vine a entender bien, mientras estudiaba mi máster en Terapia Breve estratégica. Desde este modelo de la psicoterapia, se utiliza un término bastante fuerte para todas aquellas personas que son incapaces de anteponer sus necesidades personales a las de los demás. Las personas incapaces de decir que no. La prostitución relacional. Ya lo dije, es fuerte, pero bastante sugerente, ¿verdad?

Una persona presa de este mecanismo, siempre está disponible para todos de una manera casi exagerada. Cambia sus planes constantemente según el favor al que se haya comprometido ese día. Se siente siempre agobiado por el exceso de responsabilidades adquiridas en el ámbito laboral. Se hace responsable de situaciones familiares que no le corresponden. Todo eso le genera un gran peso a nivel emocional.

Desgraciadamente, el efecto más devastador de este mecanismo, es que estas personas se sienten poco valoradas, a pesar de todo lo que hacen por los demás. Tienen la sensación de usar una máscara constantemente, sin mostrarse tal cual son. Tienen un miedo muy grande a experimentar rechazo si dicen que no. Esta situación es más común de lo que pensamos y afecta a más personas de las que nos imaginamos.

Pero ¡ojo! No estoy diciendo que hacer favores sea algo negativo, ni mucho menos. Estoy hablando de una incapacidad que se desarrolla con las mejores intenciones. Hacer favores y estar presentes en la vida de los demás es algo muy positivo y realmente humano. Sin embargo, hasta las mejores cualidades personales, llevadas al extremo, se convierten en incapacidades. En problemas para nuestra vida cotidiana.

Por este motivo, creo que aprender a decir que no cuando algo nos molesta o no nos apetece, es una forma de promover la vida sana. Nos dará la sensación de hacer lo que realmente queremos, sin sentirnos infravalorados. Mi propuesta de hoy, más que continuar indagando en la parte teórica de estos conceptos, es la de proponer un ejercicio muy sencillo a todos los que al leer estas líneas se sientan identificados.

Quiero que pienses en los contextos en los cuales te cuesta decir que no. Para algunos será el laboral, para otros el familiar o social. Habrá quién experimente este miedo en todos los ámbitos de su vida. Sin importar cuál sea tu respuesta, elije el contexto donde esto ocurre con más frecuencia. Luego, escribe en un papel ejemplos de situaciones recientes en las cuales querías decir que no, pero acabaste diciendo que sí. Esto te ayudará mucho a identificar estos momentos y empezar a trabajar sobre ellos poco a poco.

Para finalizar, elije un día de la semana, ese día le vas a decir que no a alguien, de forma voluntaria. Tal vez una buena manera de decirlo será: “lo siento, me encantaría pero no puedo hacerlo”. Ese día de la semana, será tu día de sano egoísmo. Será como un entrenamiento para aprender a decir que no. Porque la única forma de que las cosas cambien es hacerlas de forma diferente. No hay secretos, ni trucos. No hay magia. Si quieres que algo funcione diferente, entonces introduce un pequeño cambio y mira a donde te lleva. Y lo más importante, quiero que al decir que no siguiendo esta fórmula, evalúes la reacción de los demás. ¡Te sorprenderá!

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Foto Laura mejoradaLaura García Beltrán

Soy Psicóloga y coach. Realicé mi formación como terapeuta en el Centro di Terapia Strategica en Arezzo, Italia, bajo la supervisión directa del profesor Giorgio Nardone. En Barcelona hice mi formación en comunicación y coaching en el Centro de Estudios Avanzados en Comunicación y Problem Solving Estratégico.  Me apasiona viajar y conocer nuevas culturas. Soy lectora desde pequeña y  disfruto mucho escribiendo. He dedicado gran parte de mi experiencia profesional a las familias, los adolescentes y los niños en diferentes instituciones en Bogotá y Barcelona. Actualmente vivo en un pueblito en Suiza llamado Nyon. Gracias a este cambio de vida, he podido dedicar la mayor parte de mi tiempo al maravilloso y complejo mundo de ser mamá.

3 comentarios en “El sano egoismo (Por Laura García Beltrán)”

  1. Me encantó lo que escribiste, Laura. Y muchas gracias Ana por compartirlo en tu blog, Qué difícil es decir que no a veces y dedicarse a uno mismo sin sentirse culpables, es algo con lo que yo batallo constantemente. Me gustó que al final propones un ‘ejercicio’ práctico. Tu artículo me hizo pensar en una columna de opinión que escribió una sicóloga chilena hace ya un buen tiempo sobre la disponibilidad infinita de las mujeres hoy, se las comparto por si les interesa leerla. http://www.elmercurio.com/blogs/2015/01/13/28509/No-estoy-disponible.aspx
    Un abrazo!

  2. Laura, sigue escribiendo! espectacular recordatorio a todas las mamás que anteponemos mucho de nuestro tiempo para otros y no dedicarnos a nosotras mismas a veces un segundo. ????

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