Sobre la encuesta – Parte 2 – Comer saludable no es hacer dieta

Si te perdiste la primera parte de esta serie puedes verla dando clic aquí. Ahí también te explico, de dónde salió la idea de esta triogía de post 🙂

No se si ya te lo había contado, pero yo soy completamente anti-dieta. Desde niña, todo lo que me rodeó me vinculó al sobrepeso y crecí brincando de un tratamiento a otro y de una dieta a otra. Todos buscando que perdiera esos kilos que supuestamente me sobraban. Por supuesto, el peso de más nunca se fue…pero esa es otra historia.

El asunto es que, ahora, que entiendo un poco mejor cómo funciona la alimentación y su relación con mi cuerpo, me declaré una acérrima defensora de la vida sin dietas. Siento que ha sido una de las mejores decisiones que he tomado en mi vida.

Y si no es la dieta, ¿entonces qué?

En vez de alentar o promover cualquier comportamiento restrictivo, me gusta enseñar la diferencia entre comer y alimentarse. Una vez más, me apoyo en la educación buscando que cada vez más personas puedan tener el bienestar y la felicidad en su vida.

Intento difundir los conceptos de alimentación limpia y consciente y la forma en que pueden estar presentes en nuestra vida diaria. Procuro enseñar herramientas para lograrlo de una manera real y adaptada a los gustos y necesidades de cada quien.

Las acciones y emociones asociadas

Cuando se reconoce que no existe una dieta, quedan automáticamente por fuera sensaciones como la ansiedad o la fuerza de voluntad (palabras que se repiten con mucha frecuencia en las respuestas de la encuesta). Ya no es necesario llevar a cabo acciones que pueden resultar inútiles como contar, pesar, medir.

Podemos hacernos conscientes, de la forma en que, sin notarlo, naturalizamos esas sensaciones y acciones en nuestra vida. Es como estarnos «castigando» de forma constante sin siquiera notarlo.

Todas esas palabras, acciones y emociones están directamente asociadas con la restricción.

Sentimos que necesitamos fuerza de voluntad para no «caer en tentación» ante algo que no «podemos» comer. Y nos sentimos ansiosos, cuando queremos algo que nos han prohibido. Creemos que «pecamos» cuando nos salimos un poco de los parámetros correctos. Incluso si no sabemos o entendemos cuáles son esos parámetros o quién los ha establecido por nosotros.

Imagen de Fancy Crave, tomada de unsplash.com

Por lo general, nos animamos a nosotros mismos, pensando que estas emociones son temporales. Lo vemos como “sacrificios” que debemos hacer por un periodo de tiempo determinado, mientras conseguimos un fin específico.

Conseguida la meta, no será necesaria la restricción. Lo más probable, es que volvamos a nuestros hábitos de siempre, entre los que se suele incluir la culpa. Es decir, que cambiamos una emoción negativa por otra.

Si aprendemos a dejar las dietas de lado, pensando en nuestra salud y no en nuestra apariencia, es muy probable que desaparezcan las sensaciones de ansiedad, prohibición y culpa. Ellas están enlazadas a la restricción. Por lo tanto, si no hay restricción, esas emociones negativas no aparecen en nosotros.

Experiencia de vida

Por experiencia propia, se que sacarse esos pensamientos y emociones de la cabeza y el cuerpo no es una tarea fácil. Es más, se que son comportamientos y actitudes que no solo están en la cabeza. Pareciera que los tenemos completamente incorporados en nuestro sistema, nuestro ser entero piensa y vive de esa manera. Fueron varios los años que conviví con ellos. A pesar del tiempo, nunca logré sentirme cómoda con su presencia.

Cuando logré darle un giro completo a mi manera de pensar. Cuando el sobrepeso dejó de ser mi enemigo y se volvió un aviso. Cuando mi cuerpo tuvo mi aceptación y mi amor, todos y cada uno de esos pensamientos y emociones comenzaron a desvanecerse.

Como con todo en el bienestar, puede que no sea un trabajo fácil y requiera mucho de tus ganas y tu presencia. Pero vale completamente la pena. Puedo asegurarte que no hay nada más liberador que decidir tu mismo lo que quieres comer.

Ese momento en que comienzas a ver la comida como alimento, cambia tu vida por completo. De hecho, es algo que considero tan importante, que escribí un post sobre ello. Si quieres, puedes leerlo aquí. Ahí, también te propongo algunas acciones para que puedas desarrollar eso que llamo un súper poder 🙂

También te dejo un audio en el que hablo sobre este asunto:


Espero que si eres de las varias personas a las que le inquieta este aspecto, pueda ayudarte con mi reflexión. Si aún te sientes incómodo con ello y necesitas apoyo, escríbeme. Juntos podemos encontrar lo que mejor se te acomode.

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