Sobre la encuesta – Parte 3 – Estrés

Esta es la tercera entrada en la que te estoy contando sobre los resultados de una encuesta que le hice a mis suscriptores. En la encuesta, les preguntaba cuáles eran sus principales preocupaciones en materia de bienestar.

Las respuestas pudieron ser resumidas en tres grandes líneas. Te recomiendo leer la primera y la segunda, quizás también sean de tu interés.

Ahora, vamos al grano con el tercer grupo de respuestas, las relacionadas con el estrés. Si bien es cierto que sobre este tema ya he escrito algunas cosas, incluidos algunos tips para hacerle frente, también es cierto que se trata de un tema muy complejo. Eso significa que sigue habiendo mucho que decir sobre él.

Darse cuenta

Saber y aceptar que podemos padecer de estrés es algo muy importante. Muchas personas no se enteran de que está presente en sus vidas. Lo notan hasta que comienzan a aparecer los síntomas de alguna enfermedad ocasionada por él.

Para algunos, quizás esta sea una idea medio descabellada, ¿cómo puede existir alguien que no sepa que está estresado? Déjame contarte, que vivimos en un mundo en el que el corre-corre y las sobre cargas de trabajo y preocupaciones no son algo extraño. Es parte de la “normalidad”. No en vano, cada vez son más los casos de burn-out registrados en las salas de emergencia a nivel mundial.

Asociamos la productividad con el estar permanentemente cansados. Incluso nos sentimos muy orgullosos de tener nuestra agenda completamente llena y sin un segundo para respirar. Para las personas que viven una vida en esas condiciones, es muy fácil pasar por alto el estrés.

Así que, si tú pudiste identificar la presencia del estrés en tu vida, siéntete agradecido. Ya estás un paso más adelante para comenzar a tratarlo y a buscar las herramientas adecuadas para aprender a manejarlo.

El balance

Cuando hablamos de eliminar el estrés, no es necesario pensar en quitar de nuestra vida cualquier actividad o preocupación. No se trata de que en pro de nuestra tranquilidad dejemos de trabajar y nos dediquemos a una vida de vacaciones permanentes. Por el contrario, se trata de ser capaces de desarrollar nuestras actividades normales, sin que nos hagan daño.

Para que eso pase, es necesario que podamos hallar un balance. Es decir, que seamos capaces de saber cuáles son los límites hasta dónde puedo llevar mis actividades y mis preocupaciones, sin atentar contra mi bienestar. Para algunas personas, esos límites deben marcarse de forma muy clara entre la vida profesional y la personal.

Sobre la encuesta - Parte 3 - Estrés
Imagen de Elijah O’Donell, tomada de Unsplash.com

Sea cual sea tu caso, la mejor forma de conocer esos límites es aprendiendo a ser más consciente de tu propio funcionamiento. Dándote la oportunidad de conocerte o re-conocerte para entender hasta dónde cada una de las acciones que emprender te hace bien o no.

Después de encontrar esos límites, asegúrate de tener (y respetar) claras señales de advertencia, que te avisen cada vez que los estás sobrepasando. Es probable que aquí pueda serte útil alguna ayuda externa. La gente que nos rodea y nos quiere suele estar dispuesta a colaborarnos para entender y avisar cuando nos estamos saliendo de control.

 La calma

Este es un aspecto que también está muy relacionado con el balance. Solemos asociar la palabra calma con un estado de quietud total. Lo vemos como el opuesto radical de las tensiones y el estrés. Tal vez, eso puede ser cierto en algunas situaciones. Aquí quiero hablar de la posibilidad de mantener la calma en medio de las situaciones “estresantes”.

La calma, puede ser un recurso muy valioso en nuestra búsqueda de equilibrio. En especial, si la vemos como una herramienta que nos permite responder en vez de reaccionar. Es darnos la posibilidad de respirar y apaciguar nuestra mente sin importar que tan acelerado esté el mundo a nuestro alrededor. Pero sobre todo, es ser capaces de poder calmar el torbellino cuando ese se encuentra dentro de nosotros mismos.

Las formas de lograr esa calma son diversas como seres humanos existimos sobre el planeta. Cada quien tiene esas propias herramientas que le funcionan mejor para encontrarla. De nuevo, aquí lo importante es ser capaz de conocerte y encontrar las tuyas. Atrévete a buscar y probar, estoy segura que vas a sorprenderte de la cantidad de posibilidades. Por ejemplo, yo puedo ayudarte con algunas como la meditación, los aceites esenciales, el manejo de tu energía y los hábitos de vida saludables.


Si fuera necesario hacer un resumen de lo que te he contado hasta aquí, diría que lo más importante para poder conocer y controlar el estrés es el auto-conocimiento.

Eso, dicho sea de paso, te ayudará también a entender que eres un ser único. No necesitas compararte con nadie. Que no se nos olvide que la comparación es un gran generador de estrés y tensiones.

Para alejar los estragos del estrés de tu vida, solo te necesitas a ti mismo y al brillo que siempre tienes dentro de tí. Por supuesto, somos muchos los que estamos dispuestos a ayudarte a hacer ese auto-reconocimiento. Y a darte a conocer las múltiples herramientas que te pueden ser útiles para encontrar la calma.


Ahora es tu turno. Déjanos saber en los comentarios si ya identificaste tus límites y tus herramientas para encontrar la calma y el balance, o si aún estás trabajando en su búsqueda 🙂

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