Te invito a pensar en tu bienestar

Sin importar si está o no relacionado con nuestro bienestar, algo muy común entre nosotros, como seres humanos, es querer que hagan cosas por nosotros. Es normal. Nuestro cerebro y nuestro cuerpo siempre andan buscando maneras de ahorrar energía. Así que, si logramos que alguien nos ayude con nuestras tareas, estaremos viviendo en el escenario ideal.

Ahora bien, en lo que se refiere a nuestra salud, las cosas no son muy distintas. Por cuestiones “prácticas”, solemos derivar la responsabilidad de nuestros buenos hábitos a alguien más. Si no descanso lo suficiente, es culpa del trabajo o de quien me trasnocha. Si no tengo actividad física, es porque no tengo tiempo. Si compro productos “venenosos”, es culpa de la industria alimenticia, o del gobierno, que no tiene normas estrictas para el etiquetado…y así, nos la podemos seguir. Siempre vamos a encontrar una razón/excusa y un culpable, a cualquier cuestionamiento que se nos haga (o que nos hagamos). Nuestro cerebro hace lo que sea para justificar que nos ahorremos el trabajo de hacernos responsables por nuestro bienestar.

La realidad

El problema, es que ese intento por ahorrar energía, nos está trayendo muchos problemas de salud. Eso significa, que también está afectando nuestra felicidad. Por no querer hacernos responsables de nosotros mismos y de nuestra  propia vida, estamos incluso, viviéndola sin estar a gusto con ella.

No importa si tienes un trabajo que no te gusta, si tu salud va cada día peor, si todo el tiempo andas triste o enojado. En tu cabeza, siempre habrá alguien más que tenga la culpa de eso, y por eso, siempre estarás esperando a que ese alguien, o ese algo, haga algo para arreglar la situación.

¿Y si nunca se arregla?, ¿y ese alguien ni siquiera está enterado que está afectando tanto tu vida?, ¿y si todo sigue igual?, ¿y si…?

La propuesta

Lo que yo te propongo, es que te sacudas un poquito. Cierra los ojos por un instante, e imagínate que tienes la vida que te gustaría. Estás en el lugar que siempre has querido estar, tu salud no tiene ningún problema, eres completamente feliz y te sientes vivo, vibrante, radiante y pleno. Ahora, pregúntate, ¿qué necesitas hacer ahora para llegar a ese estado?

Es muy probable que la respuesta te sorprenda. Porque seguramente, no incluye a nadie más que a ti. Tu inconsciente, que es a quien le hiciste la pregunta, sabe perfectamente que tú mismo tienes la forma y posibilidad de encontrar solución a todas esas cosas que te aquejan. Pero claro, necesitas saber cómo hacerlas y por dónde comenzar.

Foto de Aziz-Acharki, tomada de unsplash.com

La invitación

Cuando yo me hice esa pregunta, hace ya algunos años, entendí que necesitaba ponerme manos a la obra, pero sobre todo, entendí que necesitaba herramientas para comenzar a actuar. Por eso comencé a estudiar mucho, para entender cómo y por dónde debía tomar acción.

Varias de esas herramientas me han llevado mucho tiempo de estudio y práctica. Pero claro, a mi no me molesta eso, por el contrario, descubrí que estar llenándome de ese conocimiento y aplicándolo en mi vida, es algo que me encanta y me apasiona. Sin embargo, tal vez, no sea igual para ti, tal vez tu no tengas ni el tiempo, ni las ganas, de hacer lo mismo.

Por eso, y porque quiero ayudarte a ser alguien más saludable y más feliz, es que se me ocurrió hacerte más fácil el proceso. ¿Cómo? Entregándote de forma resumida y práctica, a través de talleres y cursos, eso que a mi me ha costado tanto aprender.

Lo que vas a ganar con ellos, es una forma de llevar a la práctica tu despertar de consciencia. Vas a poder encontrar la manera de trazarte un camino claro y sin tantos obstáculos, para transitar en tu camino hacia el bienestar. Y, lo que más me gusta y me emociona, es poder asegurarte, que vas a trabajar para ser cada vez más y más feliz.

¡Vamos! Acepta la propuesta de darte un sacudón. Imagínate lo maravilloso que puede ser sentirte pleno y tener todo el bienestar que deseas. Y déjame ayudarte a conseguirlo.

Si te suena la idea, visita mi tienda para saber sobre mis talleres, o escríbeme, yo estaré feliz de saber de ti.

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