Trabajar con lo intangible

En este momento de la historia de la humanidad, relacionarnos con asuntos intangibles no es algo que se nos da muy bien. Gracias a los acelerados avances en el mundo científico y tecnológico, cada vez somos más fácticos. Constantemente estamos sintiendo que necesitamos de la evidencia, el respaldo, la prueba.

No creo que esa sea una mala práctica. Sin embargo, le veo dos inconvenientes a los que hay que prestar atención.

1.       La veracidad de la información.

La mayoría de nosotros, nos dejamos llevar por cualquier cosa que diga “comprobado científicamente”. Hacernos creer que algo es verdad, se ha convertido en una manera muy fácil de decirnos mentiras. Podemos decir que es una moda, una etiqueta que se le pone a muchas cosas, sin importar siquiera si es no no verdad. Lo que realmente importa, es que creemos a ojo cerrado lo que nos están diciendo.

De ahí que la mercadotenia utilice las modas como una herramienta de venta. Por ejemplo, ahora que está de moda lo natural y lo saludable, podemos ver las estanterías de los supermercados llenas de cajas que con colores verdes y blancos, anunciando a los cuatro vientos que son los más limpios del mercado…claro, sin que esto necesariamente sea verdad.

Lo mismo nos pasa con la información. La consumimos porque nos aseguran que es cierta, pero la mayoría de las veces, no comprobamos su veracidad. De la misma forma que no leemos los ingredientes de los alimentos que aseguran ser sanos. Es decir, nos dejamos llevar por el empaque, sin comprobar lo que hay realmente al interior. A veces incluso, apagamos el interruptor de nuestro sentido común y nos dejamos llevar por cosas que aparentan ser buenas, aunque en el fondo sepamos que es difícil que lo sean.

Es cierto que ahora es mucho más fácil tener acceso a la información, cualquiera que tenga una conexión a internet puede averiguar casi cualquier cosa, sobre casi cualquier tema. El asunto es, ¿qué tan confiable es esa información?

Mi invitación es a que desarrollemos un sentido crítico del acceso a la información. No creamos todo lo que nos cuentan. Intentemos ir un poco más allá de lo que nos dicen, comprobemos las fuentes, averigüemos el origen. Consigamos la información suficiente para sacar nuestras propias conclusiones. Que  no nos quiten nuestro derecho de pensar.

2.       La desconexión con nuestra intención y nuestra espiritualidad

El otro problema que se puede presentar con la avalancha de la comprobación científica, es que comenzamos a alejarnos de ese lado que no sabemos cómo cuantificar. La mayoría de las cosas que son imposibles de contar o categorizar, se consideran como falsas. Se hace referencia a ellas como si fueran especulaciones o engaños.

Mira por ejemplo el caso de la meditación. Hasta hace unos años, era algo ligado a un tipo de religión lejana a occidente. Más recientemente, que la medicina comenzó a interesarse por estudiar sus beneficios, es posible verla con otros ojos. Ahora sabemos que no necesariamente tiene que estar relacionada con una práctica religiosa. Incluso, llegamos a desligarla de nuestro bienestar espiritual, concediéndole solamente propiedades relacionadas con nuestra salud física.

De nuevo, estamos permitiendo que el letrero que dice “científicamente comprobado”, nos nuble la posibilidad de mirar un poco más allá. Es como si querer conectar con nosotros mismos y trabajar con nuestro interior fuera algo muy malo. Permitimos que nuestro trabajo de desarrollo personal llegue solamente hasta el límite marcado por la ciencia.

Desafortunadamente, ese límite es muy estrecho comparado con nuestras posibilidades. Los seres humanos tenemos una capacidad mágica y maravillosa de crecimiento interior. Conectar con nosotros mismos va mucho más allá de lo que nos cuenta la ciencia. Cuando nos permitimos expandir esos límites, es también mucho más fácil comenzar a ver los verdaderos cambios.

Imagen de Chuttersnap, tomada de unsplash.com

¿Qué tiene eso que ver con una vida saludable?

Ser saludable no implica solamente alimentarse bien, dormir ocho horas diarias y tener actividad física. Ser realmente saludables, se extiende más allá de lo que nos muestra lo científicamente comprobado.

Eso no significa, que no debamos apoyarnos en lo que los estudios clínicos y las investigaciones sobre salud nos cuentan. Todo lo contrario, esa información puede ser un buen soporte, o quizás un buen punto de partida. Pero es importante ser conscientes y reconocer, que la cosa va mucho más allá. Somos un rompecabezas, en el que es necesario que encajen de forma armoniosa todas las piezas. Y esas piezas rondan tanto el mundo físico como el emocional y el espiritual.

De nada nos sirve, cumplir con los requerimientos básicos que se supone que son necesarios para tener una buena salud física, si seguimos menospreciando, y por lo tanto descuidando lo intangible. Es muy difícil que unas analíticas de laboratorio nos cuenten si estamos bien o mal de nuestras emociones y nuestro espíritu. Para saber esa respuesta, tenemos que confiar en nosotros mismos, relacionarnos con nuestra intuición y nuestro entorno. Es decir, tenemos que ser capaces de “creer” y “sentir” lo que va más allá de la comprobación científica.

Aunque suene fácil, he visto muchas veces, que esa puede ser la parte más difícil del proceso. Estamos tan acostumbrados a buscar “la verdad”, que creemos que esa solo puede existir con una comprobación. Y ojalá que se trate de una comprobación numérica. Hemos puesto niebla ante nuestros ojos, que nos impide ver con claridad “nuestra verdad”, esa que es única, intangible e imposible de medir. Pero no por eso menos cierta.

Tomar la decisión y querer

Algo que me ha enseñado mi trabajo con clientes, y por supuesto, mi propio camino, es que vivir la experiencia de abrir los ojos a lo saludable, requiere valentía. Necesitamos estar dispuestos a escarbar dentro de nosotros mismos, a enfrentar esos demonios que nos asustan, a trabajar con nuestro interior. Y en la medida en que esos son trabajos muy personales y por lo tanto únicos, no disponemos de estudios clínicos para entender su procedimiento o su resultado. Hay momentos del camino saludable, en que simplemente se hace necesario dejar descasar la mente analítica para abrirle paso al corazón.

Precisamente por eso, es tan importante querer con todas nuestras fuerzas tener una vida más saludable. Porque sólo cuando deseamos algo con muchas ganas, estamos dispuestos a enfrentarnos a las dificultades, incluso si esa dificultad somos nosotros mismos y nuestras creencias.

Ganas y determinación. Esa es la clave para que ser saludable no sea una necesidad de unos cuantos meses, sino un verdadero viaje hacia una vida más feliz.

15 comentarios en “Trabajar con lo intangible

  1. Gracias por estos consejos, hay veces que con el ritmo de vida no nos paramos a ver como está nuestra vida, como nos sentimos o como nos portamos y es necesario hacer una pausa para mimarnos, entendernos y seguir adelante.

    • Las pausas para saludarnos y re-conocernos siempre son muy útiles y necesarias. Lo importante es reconocer que las necesitamos y ser conscientes al hacerlas 🙂

    • ¡Bienvenida! Qué bueno que te haya gustado leer lo que te ofrezco. Si estos temas te gustan, visítanos cuando quieras, por aquí encontrarás mucha información sobre vida saludable y crecimiento personal.

  2. Estoy muy de acuerdo contigo. Todo proceso de cambio efectivo es de adentro hacia afuera., eso por un lado y sí siento que implica una decisión valiente porque romper con viejos hábitos puede implicar muchos cambios a la vez. En los últimos años muchas personas escépticas han visto como la ciencia apoya más algunos temas que antes se veían como espirituales, religiosos o pura charlatanería pero como señalas no todo lo etiquetado bajo científicamente comprobado es bueno. Agradezco tu post se alinea mucho con mi sentir y es lindo compartir con otras personas.

    • Así es, gracias a la ciencia, ahora podemos tener acceso más fácil a información sobre prácticas que antes ni se nos cruzaban por la cabeza. Eso es bueno y estoy agradecida por ello. El asunto es aprender a verlo como un apoyo, no como una razón de vida, que nos haga olvidar la esencia que hay detrás de todo. El ideal, es lograr que el conocimiento no desplace la intuición, sino que la complemente.

  3. ¡Cuanta razón tienes! Estamos saturados de tanta información, real y falsa, que ya no sabemos escucharnos. He mos perdido nuestro instinto, no sabemos escuchar a nuestro cuerpo, ni tenemos tiempo para ello entre tanto estímulo. Tu artículo, como siempre, me ayuda a reflexionar y ver que cosas puedo ir cambiando poco a poco para mejorar mi vida. Un abrazo!

    • Lo buenísimo que tiene todo, es que una vez que notamos lo que estamos haciendo, tenemos el poder de decidir si queremos seguir con ello, o preferimos cambiarlo. La vida entera se basa en elecciones, no importa si son muy pequeñas de acuerdo a nuestros gustos, o grandes elecciones de vida. Todo funciona dependiendo cómo escogemos hacerlo. En esa medida, conectar con nosotros, también es una elección que podemos hacer y disfrutar. Un abrazo para tí también 🙂

  4. Desde que hemos descubierto que mi hija pequeña tiene intolerancia al gluten miro con lupa todos los ingredientes de todos los productos y te sorprendes de la cantidad de “cosas” que tienen los llamados productos saludables.
    Una analítica te puede decir que estás perfectamente, pero no sentirte buen, sencillamente porque tu cuerpo y tu espíritu no están en armonía.
    Puedes ir a todo tipo de especialista y cada uno te dará una explicación, sin embargo, la solución para equilibrar cuerpo y mente pasa por algo intangible y eso resulta difícil de entender.
    Cuando se consigue has dado un paso de gigante para tu propia vida saludable

Deja un comentario