Vivir en el “mientras tanto”

Hace poco terminé de leer el libro 10% más feliz, su autor es Dan Harris. El libro me gustó mucho, porque en él pude leer la forma en que una persona muy “racional” encontró en la meditación la herramienta más poderosa para su bienestar y felicidad. Me gustó mucho, encontrar que no soy la única a quien le asaltan miles de preguntas que, según yo, provienen del sentido común. Cuando se ha dedicado la vida entera a estudiar y “pensar”, no es fácil enfrentarse de repente a tener conversaciones sobre movimientos de energía, chakras, expansiones, ego…

Lo bueno de todo esto, es que cuando se acoge este mundo con muchas ganas y sin prisas, las respuestas comienzan a llegar solas, en los momentos perfectos. Justo cuando estoy dispuesta y lista para recibirlas y entenderlas. Y la magia sucede, cuando puedo percibir, que no estoy logrando ese entendimiento con la cabeza, sin con todo mi ser, desde el corazón.

La frase del millón

Tal vez fue por eso, que hubo una frase en el libro que me resonó tanto. “La persecución de la felicidad se convierte en el origen de nuestra infelicidad”. Me sonó porque me sentí completamente identificada con ella. Porque si en algo he sido experta en mi vida, más que en libros y documentos de estudio, es en vivir en el mientras tanto. Según yo (y estoy segura que no soy la única), pasé muchas veces por ese momento en que decía: voy a sentirme completamente feliz cuando…adelgace unos kilos, tenga mi propia casa, consiga ese trabajo que quiero, termine la tesis, logre hacer ese viaje…

Vivir bajo ese supuesto, hace que se tomen decisiones que nos alejan de disfrutar nuestro presente. Más de una vez, no quise decorar o poner cómodo el lugar en el que vivía porque sabía que no iba a estar ahí por mucho tiempo, ese lugar era un “mientras tanto”. También pasó, que deje de hablarle a alguien importante porque estaba esperando a tener más tiempo para compartir con él, creía que esa situación de agobio y falta de tiempo sería tan solo un “mientras tanto”. Alguna vez, dejé de comenzar con mi rutina de ejercicios, porque sabía que pronto cambiaría de dirección, creía que era mejor esperar a estar en el otro lugar y no establecer rutinas “mientras tanto”. Y así, la vida se fue pasando y yo dejé de hacer muchas cosas por andar pensando que todo era “mientras tanto”. Lo que no notaba, era que al dejar de hacer esas cosas, estaba dejando de vivir la vida misma.

Lo más triste de todo, es que una vez que ese espacio se llena, y se consigue lo que supuestamente hace falta para lograr la felicidad, pueden pasar varias cosas. Puede pasar, que no me sienta tan realizada como esperaba. Resultó, que eso no era lo que hacía falta y yo sigo sintiendo que algo no está bien, que aún hay un espacio por llenar. Puede pasar también, que sienta mucho gozo, pero momentáneo, y una vez terminado, aparece el interrogante ¿y ahora qué?

Podemos seguir enumerando las posibilidades, y el final siempre va a ser desalentador.

Se hizo la luz

Afortunadamente, logré ser consciente de eso, y ahora trato de ser feliz ahora. Sí, justo ahora, soy feliz mientras escribo esto, disfruto haciéndolo y no estoy esperando que pase nada más para sentirme plena y contenta. Por supuesto, habrá momentos en que de nuevo vuelva a caer en el mientras tanto. Pero entonces, sabiendo lo que está pasando, será mi decisión seguir ahí, o cambiar las cosas.

Me gustaría dejar claro, que eso no significa que se dejen de tener sueños o metas. ¡Claro que no! Significa convertir esos sueños en objetivos, trazarse planes, hacerlos reales y trabajar por ellos. Pero sobre todo, significa, no esperar a lograr esos objetivos para sentirse bien. Disfrutar el camino es tan importante como la meta misma. De eso es que se tata todo eso. Eso hace parte de vivir bajo la tan trillada frase “aquí y ahora”. Eso también hace parte de ser capaz de tener la vida que realmente quieres, esa que hace que te levantes feliz todas las mañanas y que te acuestes satisfecho y con una sonrisa todas las noches. Esa que hace que hasta en los peores momentos, las cosas sigan teniendo su lado color de rosa.

Por todas estas razones y otras cuantas más fue que me encantó la frase que me encontré en el libro de Dan Harris. Fue una identificación que me llegó hasta muy adentro, y me hizo sentirme feliz por el camino que he recorrido hasta ahora. Claro, soy consciente que todavía me falta mucho trabajo por hacer. Pero no puedo estar más agradecida por lo andado hasta ahora.

¿Cómo pasó?

Supongo que aquí debería poder darte la fórmula mágica con la que logré salirme de mi vida de constante mientrastantismo, pero tendré que pedirte una disculpa, porque sencillamente no la tengo.

Es cierto que tengo claro la forma en que la vida me fue ayudando a despertar y a tomar consciencia, pero también es cierto que se trata de un camino muy personal. Lo que sí puedo decirte, es que para que a ti te pase, sólo tienes que estar dispuesto a conectarte contigo mismo y trabajar en ello. De la forma y en el tiempo en que sea más adecuado para ti, te pasará como a mí, y comenzarán a llegarte las respuestas.

¿Sabes qué? Pensándolo bien tal vez si exista una fórmula mágica: querer hacerlo y comenzar a estar atento a las señales. Cuando eso pasa, se comienza a ver todo más claro y se hace evidente que todo, absolutamente todo lo que pasa en tu vida depende de tus elecciones.

Si yo pude, tú también puedes. El asunto es, ¿quieres?

8 comentarios en “Vivir en el “mientras tanto”

  1. Un camimo difícil y con muchas paradas, completamente distinto para cada persona, pero increible cuando descubres que cada paso que das, que cada momento o situación es en sí una meta.
    Hace algún tiempo que vivo el día a día, cada día es único y sunque tengo sueños, metas y objetivos, disfruto el camino, por que ese caminar también forma parte de la felicidad.

  2. Estoy de acuerdo contigo en que “Querer hacerlo”… es en realidad SOLO QUERER, sin verdadera intención de poner toda la carne en el asador.
    VOY A HACERLO si que es un motor y una inspiración para los momentos dificiles.

    muchas gracias por un post excelente e inspirador.

  3. Vivo en un “mientras tanto” constante desde hace años. Siempre esperando a que llegue algo para hacer esto o lo otro, siempre esperando que pase algo para ser feliz. Y mientras tanto estoy viviendo en automático, sin ser consciente y sin disfrutar lo que tengo por esperar lo que creo que algún día vendrá. Primer paso dado: tomar consciencia de ello. Me queda mucho camino por recorrer. ¡Gracias por tu post!

    • Elena, lo mejor de todo es que ya lo notaste. Después de eso, vas a ver que no es tan difícil comenzar a sacudírselo 🙂

  4. Gracias por este artículo, trabajo con muchas mujeres que viven el mientras tanto como tú dices y les cuesta vivir en el presenta, abrazar lo que tienen ahora e ir abanzando. Me encanta la frase “La persecución de la felicidad se convierte en el origen de nuestra infelicidad” que gran verdad, yo misma en ocasiones me freno cuando me encuentro buscando y cada vez más aplico el estar feliz ahora con lo que tengo y no postergar las cosas para cuando. Comparto tu artículo en mi fan page en los sábados de compañeras, de nuevo gracias por este artículo.

Deja un comentario