Yoga, terapia y cáncer (por María Antonieta Lay)

La práctica del yoga, a nivel de posturas o ásanas, cuando se presentan patologías relacionadas con el cáncer, muchas veces se ve afectada por la fatiga ocasionada por el tratamiento por quimio o radioterapia. Por eso, se recomienda  hacerlo de una forma más pasiva. Puede ser en una silla, o utilizando apoyos, más bien conocidos como props (cobijas y bolsters para sostener diferentes partes del cuerpo al construir las posturas). También es conveniente, enfocarse en una práctica restaurativa, en donde la respiración es el factor preponderante para el proceso de sanación del paciente.

En cuanto a las posturas, se recomiendan ásanas suaves, que gradualmente con el tiempo vayan fomentando la capacidad de resistencia, fuerza y duración al hacerlas. En pacientes de cáncer, no es saludable sobre-exponer al cuerpo en una práctica física, cuando el organismo está trabajando en un proceso de auto-sanación interna, más que en la de un cuerpo físico en forma y saludable.

En este caso, la restauración del sistema energético del cuerpo es mandatoria. Puede hacerse a través de la práctica de ejercicios de respiración o pranayama, que ayudarán a que cada individuo adquiera un nuevo estado de consciencia respecto a su cuerpo, a establecer relaciones más saludables con él, y a encontrar una conexión más profunda hacia ellos mismos y hacia lo que es realmente trascendental. Eso contribuirá a tener un proceso de sanación exitoso.

La sanación también es posible cuando los miedos y sentimientos son validados, y el paciente es escuchado y acogido. Las heridas emocionales que cargamos aún antes de que se diagnostique el cáncer, por circunstancias inherentes a nuestra niñez y a lo largo de nuestras vidas, son reprimidas y silenciadas, acciones que alimentan y fortalecen a la manifestación de la enfermedad.

No se trata de tener sentimientos que sean correctos o errados, ellos, simplemente ESTAN y SON, pero a la vez son libres de moverse y cambiar. Pero si los resistimos, etiquetándolos de “malos” y tratando de sacarlos fuera de nosotros de forma prematura, estamos realmente solidificándolos y creando más de un problema del que ya se tiene.

La premisa yóguica para el tratamiento del cáncer a nivel holístico/alternativo, es la de crear consciencia hacia el hecho de trabajar en la aceptación de tu carácter y de tus vivencias presentes tal cual son.  Es importante asimilar que los cambios son constantes y permanentes, desapegarse de viejos esquemas y paradigmas en tu vida: a nivel físico (por ejemplo: el cuerpazo que tenía y ahora me adelgacé o me engordé demasiado), a nivel mental y de emociones (patrones antiguos de comportamiento), a nivel espiritual (cimentar una conexión con la divinidad, a través de la práctica de la meditación, en donde se va fortaleciendo la creencia y la fe, independientemente de si practicas o no algún tipo de religión). Todo esto, sin dejar los tratamientos de medicina alopática que se están recibiendo, con todo y sus efectos secundarios.

A través de la práctica de la escucha activa por parte de los terapeutas de medicina tradicional y alternativa, se ayuda mucho a la evolución del paciente en dirección hacia la paz y aceptación interior,  a que haya más alegría e integración, armonía y equilibrio. Incluso, en paralelo de las realidades vividas por los efectos secundarios de los tratamientos para mitigar el cáncer. Esto sucede, tanto cuando hay progreso en su proceso de curación, o aún hacia el término de la vida.

Estar presente y escuchar atenta y activamente nuestras propias necesidades, sentimientos y miedos, es un paso esencial para desarrollar la capacidad de vivir en el presente, en vías hacia la sanación para nosotros mismos y para otros, a través de los dones de nuestra presencia y atención.

En conclusión, siendo el cáncer uno de los males auto-inmunes más común en nuestra época moderna, vemos que hay diferentes maneras para prevenirlo y tratarlo. Se trata de ir más allá de sólo verlo a nivel del comportamiento de nuestras células del cuerpo físico. A final de cuentas, también es decisión del paciente probar con la práctica del yoga, pranayama y meditación y gozar de sus excelentes beneficios, para sobre llevar el día a día de su enfermedad, y gradualmente sentir los cambios en todo su ser que van en pos de una sanación total.


Ma. Antonieta es profesora de yoga terapéutico, restaurativo y prenatal y Health Coach egresada del Institute for Integrative Nutrition. Actualmente se encuentra estudiando un diplomado en Ayurveda.

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